Esperanza Venezuela

Cuando el suelo tiembla, todo lo terrenal se tambalea. Pero la Iglesia de Cristo permanece firme, unida y de pie.
El pasado 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por un doble terremoto histórico de magnitudes 7.2 y 7.5, con apenas 39 segundos de diferencia. Para dimensionar el desastre, los expertos señalan que el sismo principal liberó una energía equivalente a 260 bombas atómicas como la de Hiroshima. Hoy, todo el país está de luto ante la peor catástrofe que ha vivido en más de un siglo, con un daño económico estimado por la ONU en $37 mil millones de dólares.
Las cifras oficiales nos confrontan con una realidad dolorosa: más de 5,250 fallecidos, 16,740 heridos, 6,462 personas rescatadas de los escombros y más de 21,470 damnificados en refugios temporales tras el colapso de 190 edificios y daños en otras 856 estructuras. Además, aunque no hay un censo estatal definitivo, los informes independientes alertan sobre más de 50,000 personas desaparecidas. Ciudades en Caracas, Miranda, Falcón y Yaracuy sufrieron golpes severos, mientras que el estado costero de La Guaira se mantiene como la zona cero del desastre. Sabemos que estas cifras seguirán aumentando, pero nuestra fe no disminuye.
En medio de este escenario tan difícil, Dios está moviendo a Su Iglesia. No nos hemos quedado de brazos cruzados esperando ayuda; nos hemos levantado como un solo cuerpo a través de Hope Venezuela, una alianza de iglesias, ministerios y organizaciones que busca llevar alivio, esperanza y el amor de Jesús a quienes más lo necesitan.
La respuesta de amor ya está en marcha en todo el territorio nacional:
- En Caracas: Se entregan comidas diarias a personas en situación de calle y refugios. Además, mediante una clínica en particular se suministra medicamentos e insumos críticos a los hospitales que atienden a los heridos.
- En La Guaira: Se estableció un centro de operaciones clave en el epicentro del desastre para asistir de primera mano a los trabajadores de rescate y a las familias damnificadas, distribuyendo artículos de higiene personal y limpieza.
- En Maturín: Las iglesias locales están abrazando y alimentando a cientos de familias desplazadas que lo han perdido todo y que han sido acogidas en hogares solidarios.
- Logística Internacional: Se hacen alianzas con organizaciones e iglesias que envían cargamentos de ayuda humanitaria de forma gratuita. La base operativa de recepción está en el aeropuerto de Barcelona (Anzoátegui), desde donde coordinamos un almacén central para distribuir los recursos hacia las zonas de mayor necesidad.
Seguimos dando pasos
El liderazgo de IML Latinoamérica viajó la tercera semana de julio a Venezuela. Aunque se tenía programada la reunión anual, Dios cambió los planes para enfocarnos por entero en la emergencia. El pastor Ricardo fue acompañado de tres psicólogos cristianos para capacitar a pastores y líderes en la contención del trauma y el duelo. La convocatoria superó las expectativas y asistieron cerca de 300 personas, muchas de ellas ajenas a la denominación. Ellos permanecerán allí dos semanas atendiendo corazones rotos.
La Iglesia en Venezuela está cumpliendo su verdadera misión: «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.» (Efesios 2:10). A pesar de las carencias, la generosidad de los hermanos venezolanos es una inspiración, así como el respaldo de los donantes en Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica.
¿Cómo puedes ayudar?
Queremos pasar de la reacción inmediata a una reconstrucción sostenible en el tiempo. Te invitamos a sumarte de dos formas concretas:
- Ora con nosotros: intercede por el consuelo de las familias que lo perdieron todo, y por la protección de nuestro equipo en el terreno. Rogamos por más obreros para esta gran mies espiritual y humanitaria.
- Dona con visión de largo plazo: El dolor se vuelve rutina cuando las cámaras se apagan, pero la iglesia no se va. Tu apoyo financiero nos permitirá seguir llevando un plato de comida, un medicamento o un abrazo en el nombre de Jesús. ¡Gracias por no dejar sola a Venezuela!
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