¿Por qué necesitamos un mentor?

Muchos de los que leerán este artículo han necesitado, en algún momento de su vida, la ayuda de alguien con más experiencia para resolver un asunto particular. A menudo, este conocimiento no se imparte a través de un manual. De hecho, antes de la existencia de la escritura, la transmisión del saber era exclusivamente oral y estaba dirigida a la supervivencia: dónde buscar agua, cómo procurar alimento o en qué épocas del año mudarse. Toda esta información, basada en vivencias previas, era recibida y enriquecida por el individuo para luego ser transmitida, permitiendo que las generaciones futuras avanzaran sin pasar por las amargas experiencias del ensayo y error. Más tarde, la escritura permitió plasmar esa información de manera menos personal, pero igual de efectiva, preservándola sin grandes variaciones.
Hago esta breve introducción para resaltar la importancia de tener un mentor: alguien con experiencia real en el área en la que usted se está desarrollando. Esa sabiduría del mentor no solo proviene de su propio ejercicio, sino también de las personas que lo guiaron y enseñaron a través de sus propias trayectorias.
Jetro, al observar la situación, le ofrece recomendaciones basadas en su propia experiencia para evitar que Moisés se sobrecargara o enfermara. Antes de aconsejarle, le dice: “Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo” (Éxodo 18:19).
La trampa del «Superlíder»
En ocasiones, podemos estar realizando labores para el Señor de manera ineficiente. Nos esforzamos y damos lo mejor de nosotros, pero nos cuesta recibir consejo porque pensamos: “Si Dios me puso aquí, es porque yo debo hacerlo y asegurarme de que sea así”. Esa mentalidad nos conduce a la peligrosa zona del “superlíder”, aquel que cree que debe hacerlo todo y saberlo todo.
Moisés no rechazó el consejo. A pesar de haber hablado con Dios y presenciado maravillas, no cayó en la soberbia de creer que solo él tenía la razón. Él poseía conocimientos vastos que le fueron útiles, pero carecía de experiencia en el manejo de grandes volúmenes de trabajo administrativo y judicial.
Conclusión
Como líderes, debemos tener claro que, por mucha preparación que tengamos, siempre debemos estar abiertos a aprender nuevas formas de trabajar para el Señor. He aquí la importancia de contar con un mentor, un consejero y amigo que, basado en su recorrido, pueda ser un «Jetro» para nosotros.
Usted y yo necesitamos orar para identificar las áreas en las que requerimos ayuda y pedirle a Dios que nos provea de ella. Esto no solo nos ahorrará años de malas experiencias, sino que nos otorgará la bendición de poder ayudar a otros en el futuro.
¿Te gustó este artículo? compártelo en tus redes

Comentarios recientes